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IV Copa de España de Rastro de Sangre Artificial

Después de 3 ediciones de este certamen por tierras lucenses, el pasado año tomamos el acuerdo, en Junta Directiva del Club, de cambiar la ubicación, dada la situación de crisis, aprovechando un lugar más centrado geográficamente para todos y, ¿por qué no decirlo?, la situación meteorológica más favorable de las tierras castellanas. Creo que ha sido una decisión muy acertada y el éxito, tanto de esta Prueba, como de las otras que allí se celebraron los pasados 8 y 9 de Marzo, nos confirma que debemos continuar celebrándolas allí.

 

El terreno es duro, por momentos, complicado por la uniformidad y los rastros, tanto de mayor como de conejo, pero aguanta muy bien los rastros, tiene unos accesos buenos y muy cercanos al hotel donde se estableció la organización, y el lugar de espera, y de la comida, para los participantes, todo un lujo. Hemos de felicitar muy sinceramente a nuestro presidente, José Manuel Sastre, y todo el equipo que allí tiene, sobre todo a Miguel Wamba, que fue el encargado de gestionar los terrenos y facilitar estas pruebas, y  agradecer, así mismo a la Sociedad Canina Castellana su patrocinio, y al Ayuntamiento de Dueñas su desinteresada y fundamental colaboración, más aún habiéndose comprometido a su continuidad en las próximas ediciones.

Hemos tenido dos baterías completas, y, alguno de los rastros ha sido verdaderamente difícil, no sólo por la dificultad del terreno, sino por la distancia (al límite), dada la uniformidad del terreno y la falta de referencias que nos han hecho trazarlos, en su gran mayoría, en el límite del kilómetro y los 200 m.  .  En las pruebas de rastro siempre trazamos, al menos, 2 rastros de reserva, como ha sido el caso. En la batería “B” hemos aprovechado estos rastros, porque considerábamos que 2 de los que llevaban el orden eran muy complicados.  Julio Rodríguez Estaje ha sido el encargado de llevar este año, además de  ejemplares de 20 horas (6), los dos concursantes en 40; le acompañaron en el trazado de rastros Miguel Becerril y Jorge Martín (socio del TCE, conocido por todos y criador y propietarios de ejemplares de Jagd Terrier); también el día del concurso le auxilió Pablo Zárate. Los terrenos de esta batería eran bastante cerrados y con mayor presencia de caza mayor que los de la “B”; en 40 horas ha vuelto a ganar “Sol”, conducido por su propietario Oscar López-Cancio,  con 100 Puntos, I Premio y  CACT; creo que poco más se puede decir de este tándem que nos lleva maravillando durante años, sólo debemos  agradecer su presencia, constancia y deportividad, porque la calidad del trabajo está sobradamente demostrada, y, ¡cómo no!, felicitarles una vez más, por una nueva Copa de España conseguida.  Julio, por circunstancias familiares, tuvo que volver a su domicilio sin poder leer los rapports ni dar las puntuaciones, ya que es algo que tenemos institucionalizado para la cena del día, pero sí nos emplazó al resto de los Jueces a comentar el extraordinario recorrido y la gran calidad de “Quequé”, un macho estándar de pelo duro, conducido por su propietario Javier Miranda, consiguiendo 100 Puntos, I Premio y CACT, y ganando la Copa de 20 horas gracias al magnífico tiempo realizado (poco más de 16 minutos);  la sobriedad, calidad y eficiencia, tanto del ejemplar como de su conductor han dejado maravillado a Julio, lo que no es fácil, y según sus propias palabras : “sólo por haber visto este recorrido, ha merecido la pena estar aquí”; ¡casi nada!. Felicitaciones  para Javier y “Quequé”, porque desde el pasado año han tenido una enorme progresión.  Un gran motivo de alegría ha sido comprobar que siguen surgiendo nuevos participantes, y también hemos constatado la presencia de aficionados muy jóvenes que han participado en la Copa y/o en el resto de Pruebas.  Un conductor novel ha sido Ángel Burgos, que, junto con su perro “Andi”, estándar de pelo duro, viajó desde Albacete para conseguir pasar “a la carrera” (poco más de 11 minutos) su turno, sólo con un aviso, que le llevó a conseguir 92 Puntos, y, por tanto, un I Premio que está al alcance de pocos ejemplares y conductores. Nuestra felicitación, que le hicimos llegar, al igual que al resto de conductores, el mismo día de la Prueba. Estos tres fueron los ejemplares  clasificados en la batería “A”.

La batería “B”, de la que fuí responsable, junto con Nuria Jareño y Ángel Prieto,  que realizaban su práctica final en rastros, perfectamente auxiliados por Ramón Narváez,  tuvo 5 ejemplares clasificados. Hubo 2 perros que lograron un III Premio con 50 Puntos, ; “Duke de Valdemaría”, conducido por su propietario y criador, Rubén Rubio, tuvo un rastro  dificultoso, y  a partir del primer tercio le costó mucho centrarse y tardó, prácticamente la hora que marca el Reglamento para conseguir llegar a la muerte, con las dificultades señaladas que le ayudó a solventar su conductor. Con idéntica calificación, III Premio y 50 Puntos, consiguió pasar la Prueba “Blondi de Vianzar”, conducida por Iván Sedano, que tiene un gran instinto natural, pero no estuvo convenientemente centrada en el rastro, yéndose con facilidad a los “calientes” y con dos avisos en el recorrido, de ahí su puntuación. Un muy buen recorrido realizó “Chokruz Manú”, miniatura de pelo duro muy bien conducido por su propietario y criador, Antonio Choya, que, pese a la dificultad de los calientes de conejo, y , por tanto esas distracciones, consiguió un III Premio con 74 Puntos, en poco más de 24 minutos. De excelente , y así fue, con 85 Puntos y I Premio, fue el recorrido de “Kitti de Vianzar”, propiedad de Alejandro Buisán y conducida por Carlos Redondo, con unos primeros tramos asombrosos en cuanto a rapidez y marcado de camas y giros, pero que se despistó en el último giro y le costó  retomar  el rastro, aunque, finalmente, con un pequeño descanso y el aporte de agua necesario (algo imprescindible en este tipo de pruebas) consiguió rematar su trabajo a un gran nivel. He dejado para el final a la ganadora de la batería, “Cuca de Valdemaría”, conducida por su propietario y criador Rubén Rubio, que consiguió 100 Puntos, I Premio y CACT con un tiempo algo superior a los 34 minutos. El rastro era duro, largo y con un terreno complicado; sin embargo apenas tuvimos que fijarnos en las marcas para seguir el rastro, dado que la perra lo marcaba perfectamente, siempre por encima del mismo y , en varios momentos, a la carrera. Un recorrido impecable, al igual que la conducción;  he de resaltar que la “escuela asturiana”, - yo ya la he bautizado así- , aparte de su deportividad y de la calidad de los perros tienen una conducción que es digna de elogio : sobria y fijándose exclusivamente en el  trabajo del perros (es obvio que saben lo que llevan), lo que les hace merecedores de nuestros elogios y de las primeras posiciones que llevan ocupando desde el principio de estas competiciones.

Hemos tenido 16 inscripciones en el PAN de Rastro, 5 en el Cobro en Agua y 1 batería de 6 concursantes en el Rastro y cobro de conejo. La ganadora del PAN de Rastro fue la hembra estándar de pelo duro “Olivia de Castilla la Vieja”, de Olaia Urbieta, conducida por Aitor Urbieta  ; el de Cobro en Agua, la hembra estándar de pelo duro  “Candy”   de Borja Alonso, y en cuanto al rastro hubo 3 perros clasificados, 2 retirados y 1 no presentado. Con III Premio y 60 puntos se clasificaron “Dacha de los Cubones”, de Miguel Becerril y “Erika de Qubbas”, conducida por Oscar Sierra, que tuvieron ciertas dificultades en los rastros, pero consiguieron llegar al final. Punto y aparte fue el recorrido de “Chokruz Nani Ludovica”, un portento de nariz y rapidez (en dos minutos estaba en la madriguera), pero se le antojó cobrar tras muchas vueltas y dudas, gracias a su propia convicción, ya que no hacía el menor caso de las indicaciones de su conductor y propietario, Antonio Choya; una pena, porque era un recorrido, sin duda, para CACT pero se quedó en un II Premio , con 80 Puntos, por el motivo del cobro, al que se le dio una puntuación de 2, teniendo el máximo (4), tanto en rastro con traílla, sin traílla y el comportamiento con la caza. En esta prueba sería deseable un mayor grado de adiestramiento en nuestros teckels, y yo creo que los entrenamientos, al igual que en el rastro de sangre, han de realizarse en terrenos complicados, con abundante presencia de caza, para no tener unos resultados inferiores al potencial de los perros.

Me resta dar las gracias a la organización, participantes, auxiliares y jueces, muy especialmente a Julio Rodríguez por sus circunstancias familiares en este fin de semana, y nos vemos en las siguientes Pruebas, señalando que para la edición de la Copa de 2015, tenemos la seguridad de que habrá, al menos, otra batería, dado el interés mostrado por los aficionados en esta Copa que tantas satisfacciones nos ha dado en tierras palentinas.

                                                                                                     


Nuestro agradecimiento por las magníficas fotos a Ramón Prieto Inclán.